Sólo hablo de lo que veo e impacta mi vida, en una forma u otra. Este diario es anónimo, pero creo que todos podemos reflejarnos en algunas cosas que se escriban aquí. Después de todo, mi vida no es tan diferente a la tuya: luchando por sobrevivir y ser alguien en este inmenso mar de posibilidades.
sábado, 16 de agosto de 2014
Robin Williams y el fantasma de la depresión
El mundo entero sufrió un shock el pasado lunes al enterarse de la muerte del actor Robin Williams. En caso de que no lo conozcas, él fue protagonista de muchas películas que marcaron la vida de muchas generaciones, especialmente de los que crecimos en los 90's: Jumanji, Jack, Patch Adams, Ms. Doubtfire, What Dreams May Come, Hook, etc. Una larga lista de filmes, que afortunadamente dejan un legado imborrable de su nombre y que harán que futuras generaciones lo conozcan y lo amen, así como muchos lo conocimos y amamos a través de sus historias.
Sin embargo, su muerte, que fue considerada un suicidio por asfixia (se colgó de un cinturón), nos ha hecho ver que detrás del hombre que hacía reír y ser felices a millones, no pudo con el fantasma de una enfermedad que cada día es más común en nuestras agitadas vidas y que anualmente cobra la vida de muchas personas: la depresión.
Ahora, hay que diferenciar la depresión crónica, una enfermedad así considerada por la Organización Mundial de la Salud, de un simple episodio triste en nuestras vidas. La depresión no es un estado de ánimo, en el que el pensamiento positivo puede ayudar a la persona a salir de su situación. La depresión es una enfermedad real, en la que inciden muchos factores, incluso de carácter químico y fisiológico, que nublan el pensamiento de la persona y en la que pensamientos como la muerte son comunes.
Lo sé por experiencia propia. Aunque definitivamente no padezco depresión crónica, hace un par de años sufrí un episodio de ansiedad, el cual se exacerbó debido a un problema físico que tuve debido a mis alergias (soy alérgico y asmático). Viví un periodo de aproximadamente más de un mes sin dormir una sola hora, lo cual se convirtió en un ciclo vicioso, ya que mientras más me angustiaba el hecho de no dormir, más crecía la ansiedad y el insomnio, que era sólo un síntoma de dicha dicho episodio, produjo en mi una depresión que afortunadamente fue tratada por un maravilloso neurólogo (quién diría), quien me recetó medicamento y fue así como pude regresar a mi "normalidad".
Estoy hablando de una situación difícil que duró aproximadamente dos o tres meses, en la cual tuve que re-evaluar muchos aspectos de mi vida que había dejado descuidados, debido a estar absorbido en mi trabajo y descuidar mi salud física y mental. No puedo, ni quiero, imaginar lo que una persona que padece una depresión crónica puede sufrir en el largo plazo.
Por eso, el triste final de un excelente comediante debe servir como una lección y un llamado de atención a todas las personas que desafortunadamente padecen esta terrible enfermedad.Mucha gente que padece depresión trata de ocultar esta enfermedad, y se han hecho estudios en los que se demuestra que un alto porcentaje de comediantes (de los que vemos en la TV, el cine o vemos en obras teatrales o shows en cabarets o bares) padecen esta enfermedad, y utilizan la comedia como una válvula de escape que les permite lidiar con los terribles demonios de esta enfermedad.
Al haber padecido un episodio de depresión moderada, puedo constatar la terrible sensación de vacío y soledad que siente una persona que la padece. El terrible hecho de tener que despertarte, levantarte y hacer cualquier actividad hace tu vida miserable. Saber que, aunque estás rodeado de gente, te sientes solo, inútil, sin ganas de hacer nada ni socializar con nadie. Ahora imagino lo que una persona que sufre constantemente de este mal, puede soportar, y por qué la decisión de un suicidio parece lo más viable para soportar dicha carga.
Lo que me lleva a la segunda parte de este post: las terribles consecuencias de la depresión. Lamentablemente, el suicidio es una de ellas. Y sí, quizá parezca una solución fácil, terriblemente simplista y de funestas consecuencias, pero para la mente de un ser depresivo, es la única solución viable para terminar un sufrimiento no pedido ni solicitado.
Es difícil saber si una persona depresiva muestra tendencias suicidas. En el caso de Williams, mucha gente lo recuerda como un hombre feliz, lleno de vida, siempre dispuesto a ayudar a los demás y hacerlos pasar el mejor de los momentos. Sin embargo, aparentemente, la carga que llevaba en su vida era demasiado pesada, y tuvo que descargarla de una manera que a todos nos tomó por sorpresa. ¿Cómo una persona que siempre se dedicó a hacer feliz a los demás fue tan infeliz ella misma?
Éste es uno de los enigmas más grandes de una enfermedad como la depresión. Además de ello, su esposa confirmó que él estaba en las primeras etapas del mal de Parkinson, lo cual explica su abrupta decisión de terminar con su vida.
Fuera de las consideraciones morales que implica un suicidio, creo que el único que puede tener una respuesta acerca del por qué es Robin mismo, y él ya no está con nosotros. Así que a todos nos queda aceptar su decisión, seguir recordándolo como el excelente actor que fue y honorar su memoria viviendo nuestra vida al máximo, como él lo dijo tantas veces.
Y si ustedes conocen a alguien, o están pasando por una situación de depresión, por favor pidan ayuda. El suicidio no es la respuesta ideal. Hay muchas cosas hermosas por las que vivir, y siempre hay alguien dispuesto a ayudar, aunque sea un desconocido. Hablen con su familia, busquen ayuda profesional, pero no lo combatan por sí solos, porque es una pelea desigual. La depresión invade nuestra mente, y es un cáncer que carcome nuestra fuerza de voluntad y nuestros deseos de vivir. No lo dejen ganar.
Etiquetas:
Depresión,
Farándula,
Robin Williams,
Suicidio
Ubicación:
Monterrey, NL, México
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